El crecimiento de las células cancerosas es diferente del crecimiento celular normal. En lugar de morir, las células cancerosas continúan creciendo y forman nuevas células anormales. Las células cancerosas pueden invadir (crecer hacia) otros tejidos, algo que las células normales no pueden hacer. El crecimiento sin control y la invasión de otros tejidos es lo que hace que una célula sea una célula cancerosa.

La célula cancerosa tiene un metabolismo anaerobio. Esto significa que funciona sin oxígeno, pero solo a partir de glucosa. Las células normales pueden obtener energía a partir de glucosa, grasa y proteínas. Sin embargo una célula cancerosa solo puede obtener energía a partir de la glucosa.

Por lo tanto queda claro que si queremos luchar contra las células cancerosas, tenemos que reducir a la mínima expresión la glucosa que vamos a ingerir a lo largo del día.

Los científicos entienden que las células cancerígenas sustentan su rápida reproducción reconfigurando sus metabolismos para tomar glucosa, fermentarla y luego producir lactato.

Un mecanismo biológico en las células de levadura podría explicar la relación entre el azúcar y los tumores malignos, de acuerdo con una investigación reciente publicada en la revista Nature Communications.

El proyecto de investigación que duró nueve años puede incluso influir en la medicina y las dietas para pacientes con cáncer, concluyeron los autores. El estudio comienza observando de cerca el apetito de azúcar de las células cancerígenas.

Los científicos entienden que las células cancerígenas sustentan su rápida reproducción reconfigurando sus metabolismos para tomar glucosa, fermentarla y producir lactato.

Por el contrario, las células sanas continúan con la respiración celular normal, un proceso en el que toman glucosa y la descomponen en dióxido de carbono y agua.

Este «cambio de las células cancerosas de la respiración a la fermentación es algo que descubrió Otto Warburg, un bioquímico alemán, hace unos 70 u 80 años», dijo el microbiólogo Johan M. Thevelein, autor principal del estudio y profesor de KU Leuven en Bélgica. Se lo conoce como «el efecto Warburg»

La grasa corporal influye en las hormonas y favorece la tumoración 

Un «factor de riesgo» es todo aquello que aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de mama. Muchos de estos factores de riesgo escapan a tu control, por ejemplo, la edad, los antecedentes familiares y personales. No obstante, existen algunos que sí puedes controlar, como el peso, la actividad física y el consumo de alcohol.

 

 

La estrecha relación del cáncer con nuestro estilo de vida

 

 

Entre el 5% y el 10% de casos de cáncer son hereditarios

El cáncer no surge de manera aislada. Nuestras elecciones diarias tienen un impacto directo y medible en nuestra salud. De hecho, se cree que más del 50% los cánceres son evitables y algunos expertos advierten de que puede que esa cifra se quede corta. «Es más probable que dos terceras partes de los cánceres, y la mayoría de los casos de cardiopatía, diabetes pudieran evitarse si viviéramos tal y como sabemos que debemos»

Expertos  señalan que el riesgo de padecer la mayoría de los cánceres se puede reducir o prevenir si se hicieran cambios en el estilo de vida, por ejemplo, comer saludable, evitar el azucar, ejercitarse diariamente, evitar el consumo de alcohol, limitar el tiempo de exposicion al sol.

 

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