La salud cerebral y la memoria

La memoria es definida como una recopilación de capacidades que dependen de varios sistemas dentro del cerebro generadas por la conexión sináptica de neuronas y se define como la capacidad para recordar.

A pesar de que una persona sea saludable, puede estar perdiendo hasta el 0,4% de su masa cerebral por año. De hecho, el deterioro de la memoria comienza a aparecer alrededor de los 30 años y se acelera a partir de los 40, edad en la que es fundamental empezar a tomar medidas preventivas para evitar futuros problemas neurodegenerativos

Se descubrió también que condiciones cardiovasculares, diabetes, problemas de sueño, problemas de ansiedad y alimentación pueden estar asociados al declino de la capacidad cerebral.

Actualmente se sabe que se puede prevenir e incluso revertir el declinio cognitivo a través de hábitos saludables y uso de suplementos.

Aspectos que afectan la salud cerebral y la memoria

el estrés crónico  un gran enemigo de la memoria, contribuye al deterioro de la memoria y se constituye una epidemia de la sociedad actual y un gran riesgo para desarrollar Alzheimer.

el fumar disminuye la masa cerebral, debido a la gran cantidad de tóxicos y metales pesados que libera el tabaco y que el organismo no puede eliminar.

el consumo de drogas y alcohol,  está asociado a la pérdida lenta y progresiva de la memoria y a dificultades en la concentración  por la gran cantidad de tóxicos que se ingieren y no pueden ser eliminados por el organismo

hábitos alimenticios poco saludables, como saltarse el desayuno, dieta rica en grasas trans y carbohidratos afectan también a la salud cerebral y por tanto a la memoria causando inflamación crónica y muerte celular.

el consumir azúcar en exceso ocasiona una acumulación de toxinas que influye en el deterioro cognitivo y el riesgo de disminución del centro de la memoria.

la edad y el envejecimiento precoz, ya que el cerebro,
al igual que el resto de nuestro cuerpo, sufre las consecuencias del paso del tiempo y del exceso
 de radicales libres causantes del envejecimiento
del organismo

las emociones contenidas y negativas,  afectan directamente a los sistemas nervioso e inmunitario

Nutrientes esenciales que ayudan a prevenir el deterioro cognitivo

Omega 3

El 60% del cerebro está constituido por lípidos (grasas) en especial DHA, la suplementación de Omega 3 es vital para  mantener la salud del cerebro por su efecto sobre el volumen del cerebro, mejora las habilidades cognitivas en el proceso de desarrollo y previene o retarda el envejecimiento de las células cerebrales. El Déficit de Omega 3 se relaciona con problemas de depresión y pérdidas de memoria.

Fosfatidilserina

Es un componente esencial de las membranas de las células y juega especialmente un papel en la transmisión de estímulos entre las células nerviosas. Su deficiencia relativa en la vejez es un motivo frecuente de la mayor lentitud de la capacidad de pensar, de la reducción de la capacidad de memorización y estados depresivos. La suplementación de fosfatidilserina puede eliminar muy a menudo esos síntomas, o al menos paliarlos. La combinación de fosfatidilserina con los ácidos grasos omega­3 (DHA y EPA), y a la vez su asociación con el Ginkgo Biloba podría obtenerse mejores resultados en diferentes componentes de la memoria (en especial la memoria reciente, función verbal y atención).

Ginkgo biloba

Su contenido en ginkgólidos y polifenoles le proporciona propiedades vasodilatadoras a nivel arterial, y a 
nivel cerebral favorece la oxigenación. Al mejorar la microcirculación cerebral, mejora la salud cognitiva y previene enfermedades neurodegenerativas. Está muy recomendado para potenciar la memoria. Es un aliado perfecto en algunos casos de demencia, falta de memoria o incluso en determinados casos de Alzheimer.

Magnesio

Es importante para la vitalidad,  resistencia a la fatiga y a las infecciones. Es un tranquilizante natural que inhibe la influencia del sistema nervioso simpático. Este mineral ayuda en el aprendizaje y en la mejora de la memoria. Una deficiencia de magnesio puede causar una reducción de la habilidad para aprender y memorizar.

Rhodiola Rosea

Los estudios han demostrado que la Rhodiola Rosea mejora la memorización y la capacidad de concentración durante periodos prolongados. Se aumenta la actividad bioeléctrica del cerebro que mejora la memoria y el cerebro de energía.

Zinc

El cerebro tiene el mayor contenido de zinc y es esencial para su normal funcionamiento (Hancock, Finkelstein, & Adlard, 2014; Loef, von Stillfried, & Walach, 2012). Este mineral ha sido señalado muchas veces como uno de los nutrientes implicados en el deterioro de la función cognitiva y en la patogénesis de la Enfermedad de Alzheimer cuando sus niveles están deficientes (Hancock et al., 2014; Loef et al., 2012).

Magnesio

Es importante para la vitalidad y resistencia a la fatiga y a las infecciones. Es un tranquilizante natural que inhibe la influencia del sistema nervioso simpático. Este mineral ayuda en el aprendizaje y en la mejora de la memoria. Una deficiencia de magnesio puede causar una reducción de la habilidad para aprender y memorizar.

Selenio

Baja concentración de selenio en plasma se ha asociado con la senilidad y el deterioro cognitivo en los ancianos y con la enfermedad de Alzheimer. La suplementación de selenio también se mejora estados de confusión mental y depresión; la fatiga mental y la ansiedad en los adultos.

Un estudio realizado en ancianos utilizando como indicador del estado nutricional de selenio a largo plazo constató que la deficiencia de selenio contribuye al deterioro de la función cognitiva (Rita Cardoso, Silva Bandeira, Jacob-Filho, & Franciscato Cozzolino, 2014).

Vitamina E

La vitamina E es un potente antioxidante y además contribuye al adecuado mantenimiento de la función inmune y cognitiva (Shinohara & Yamada, 2015. Se T ha constatado que la vitamina E disminuye el daño oxidativo neuronal lo que ayuda a atenuar la progresión del daño en la función cognitiva.

Bibliografía

Hancock, S. M., Finkelstein, D. I., & Adlard, P. A. (2014). Glia and zinc in ageing and Alzheimer’s disease: A mechanism for cognitive decline? Frontiers in Aging Neuroscience, 6, 137. doi:10.3389/fnagi.2014.00137 [doi]

González Rodriguez L.G., Palmeros Exsome C., González Martínez M.T., Pérez Ávila M.L., Gutiérrez López M., (2016) Factores Dietéticos y Nutricionales en la Prevención de la Enfermedad de Alzheimer, Revista de Salud Pública y Nutrición, 15(1), 27- 37

Health, núm. 174, septiembre 2010.

Grupo 
de Trabajo de Demencias de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc); y R. Mayeux: «Early Alzheimer’s disease». N Engl J Med. 10 junio 2010; 362(4): 2194-2201.

 

“Las informaciones proporcionadas en este sitio son destinadas al conocimiento general, y de ninguna manera sustituyen al profesional médico para el tratamiento de patologías específicas. Busque siempre a un médico para cualquier duda que tenga con respecto a su condición de salud.  Las informaciones que se publican son meramente informativas, y no están destinadas a diagnosticar ni curar cualquier enfermedad.  Consulte siempre con su médico.”

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